Afrodescendientes: La cara oculta de México

Por Mayra Pardillo Gómez

México, (PL) En México viven poblaciones y comunidades afrodescendientes, pero poco se sabe de ellas, caracterizadas por lo que se da en llamar invisibilidad cultural, lo cual provoca la exclusión socioeconómica y por tanto la desigualdad.
Incluso con respecto a las comunidades o pueblos indígenas existen claras diferencias, pues estos reciben cierta divulgación.
Al menos se conocen sus tradiciones culturales y sus modos de vida, donde además predominan la pobreza y la lucha en defensa de sus territorios y recursos naturales.
Según datos de la etnóloga Luz María Martínez -insertos en el libro Interculturalidad: concepto, alcances y derechos, de Aleida Alaves- la mayoría de los afrodescendientes vive en la Costa Chica de Guerrero, Oaxaca y Veracruz, y en menor proporción, en los estados de Chiapas, Yucatán, Tabasco, Puebla, Colima, Michoacán, Sinaloa, Guanajuato, Nayarit, Coahuila, Querétaro y la Ciudad de México.
Algunas de estas comunidades afromexicanas, como las de la Costa Chica de Guerrero y Oaxaca, son más visibles por el color de la piel y textura del cabello, así como por sus comidas, fiestas, música y medicina tradicional.
Veracruz tiene una evidente cultura de este tipo por la presencia histórica de origen africano durante el periodo colonial y por su cercanía y relación cultural con el Caribe desde el siglo XIX.
Fue el puerto de entrada de miles de esclavos arrastrados desde su natal África y que ocuparon una posición social inferior a la de los indígenas.
AL HABLA CON UN EXPERTO
Clemente Jesús López, director de Participación de los Pueblos Indígenas y Afromexicanos en la Secretaría de Asuntos Indígenas del sureño estado de Oaxaca, accedió gustoso a responder en exclusiva a varias preguntas de Prensa Latina.
P/ ¿Dónde se localizan en México los afrodescendientes?
R/ Según resultados de la encuesta intercensal 2015, donde por primera vez se incluyó una pregunta sobre la afrodescendencia, hay presencia afromexicana en todo el país, representando el 1,2 por ciento de la población total.   Son 1,4 millones de personas, de las cuales 705 mil son mujeres.
P/ ¿Cuáles son los estados donde hay mayoría?
R/ Los estados de la República con mayor presencia son Guerrero, con 6,5 por ciento; Oaxaca, con 4,9 por ciento; Veracruz, con 3,3 por ciento; Estado de México, con 1,9 por ciento y la Ciudad de México, con 1,8 por ciento.
P/ ¿Qué situación legal tienen estos grupos?, ¿Ocupan algún cargo a nivel local o regional?
R/ No existe un reconocimiento constitucional a nivel federal; en la actualidad hay por lo menos dos iniciativas de ley para reconocer sus derechos en el Senado de la República y una más en la Cámara de Diputados.
Solo están reconocidos constitucionalmente en los estados de Guerrero y Oaxaca.    En ambos, es solo nominativo, es decir no se les reconocen derechos colectivos como pueblo, tales como el de la libre determinación a la autonomía, a la consulta o al consentimiento previo, libre e informado, a la autoadscripcion al territorio y usufructo de sus tierras y a la representación política en base a sus instituciones propias y sistemas normativos internos.
P/ ¿Cómo se percibe la discriminación a estos afromexicanos?
R/ Debido a la idea del mestizaje y la exaltación del pasado indígena en la construcción de la nación, muchos mexicanos tienen la concepción de que en nuestro país no hay negros, por lo cual se les niega en muchas ocasiones la ciudadanía.
Las autoridades, sobre todo las de migración, aplican perfiles raciales dándose incluso casos en donde mexicanos han sido deportados a Centroamérica, al no recordar el Himno Nacional.
La mayoría de las comunidades con 10 por ciento o más de población afromexicana en el país son de alta y muy alta marginación, con desarrollo equiparable al de pueblos y comunidades indígenas.
Sin embargo, no existen políticas públicas mdiante las cuales esta población participe en el diseño, ejecución y evaluación de las mismas.   Por tanto, no hay instituciones representativas ni presupuestos específicos especialmente dirigidos a este sector, por lo cual hablamos de una discriminación institucional.
P/ ¿Mantienen sus culturas ancestrales?
R/ En la región de Costa Chica, que comparten los estados de Guerrero y Oaxaca, se conservan tradiciones y costumbres, reflejadas en sus formas de vida, gastronomía, ritualidad, música, danzas y relaciones sociales.
En algunas regiones de Veracruz se observan igualmente aspectos culturales heredados de las culturas africanas;   mientras, en Coahuila, está asentada la Tribu de Negros Mascogos, quienes migraron de Estados Unidos a México y conservan prácticas y tradiciones ancestrales y hasta tienen una lengua propia.
P/ ¿Algunos migrantes africanos y haitianos en la actualidad se incorporan a estos grupos o comunidades?
R/ No, ellos siguen la ruta del norte hacia Estados Unidos, y solo artistas, intelectuales y académicos interactúan esporádicamente con la población negra de México, concluyó.
CHISTES, SÍMBOLO DE DISCRIMINACIÓN
De acuerdo con investigadores, la discriminación se manifiesta sobre todo en chistes, comentarios y frases que ridiculizan o desprecian a las personas por su tono de piel, historia, cultura, tradiciones o condición social.
Hasta hace muy poco se carecía de cifras demográficas oficiales sobre esa población.
Datos divulgados aquí afirman que los primeros afromexicanos llegaron al país como mano de obra esclava de los colonizadores españoles procedentes de Gambia, Senegal, Congo, Angola y Mozambique.
Para algunos estudiosos existe la llamada tercera raíz cultural de México y es la que llegó del África, pero que está olvidada.
Basta ver la televisión para encontrar el predominio de personas de piel blanca, cabellos y ojos claros en telenovelas y noticieros e incluso en cargos de dirección a distintos niveles.
Pudiera parecer que 1,4 millones de afromexicanos frente a una cifra total de alrededor de 120 millones de habitantes es poca cosa, pero ahí están, y representan la otra cara de México.
Este país es un mosaico de culturas, respaldadas por la diversidad étnica, de la cual es partícipe toda la sociedad, incluyendo los pueblos indígenas y afromexicanos, una cuestión para tomar en cuenta.

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