Corrupción y desabasto de gasolina

Por Felipe De Jesus Pliego Platas

El espacio de los medios de información, ha estado ocupado en los últimos días, por la insuficiencia de combustible que se presenta en algunas estaciones de ciertos Estados del país.

La nota que ha permeado dichos espacios, es no solo el hecho de la insuficiencia en el suministro de energéticos sino en el deslizamiento discreto de la idea, de que esta irregularidad es producto de la incapacidad o falta de organización de un gobierno en ciernes.

Sin hacerlo público, es un hecho que la postura asumida por dichos medios ha proyectado su postura de franca oposición a un gobierno que ha sostenido, buscará combatir la corrupción desde sus raíces.

Es evidente que, los hechos que rodean al desabasto de combustible, revelan un severo conflicto y no precisamente la incapacidad o falta de organización del gobierno como hasta el momento insinúan los comunicadores de las principales cadenas de los medios de información.

Y es que el hecho se dio a raíz del anuncio del titular del ejecutivo, de la existencia de una red delincuencial, que sustraía energéticos por diversas vías y cuyo saqueo ascendía a 60 mil millones de pesos al año.

Las acciones para combatir el robo, se dieron inmediatamente: el ejército tomó el control de las instalaciones petroleras y como medida drástica, sé dio el cierre de los ductos, a través de los cuales se sustraía el mayor volumen de los energéticos robados, pero el medio más efectivo para distribuir a lugares estratégicos del país, volúmenes importantes de dicho producto.

Como recurso para suministrar la gasolina y el diésel que se expende en las diversas gasolineras del país, el gobierno determinó hacerlo a través de pipas, que, aunque es un recurso costoso y lento, ha evitado, según información del ejecutivo, la ordeña de los ductos.

Y aunque es un hecho que la falta de una infraestructura suficiente para distribuir los energéticos por este medio, es ineficiente, el desabasto ha hecho evidente qué gasolineras estaban en contubernio con la delincuencia, pues ante la falta de contratos de suministro con PEMEX han sido las primeras en quedarse sin energético para su venta.

La afirmación anterior es producto de la observación de un hecho singular a saber: A lo largo de las zonas donde se presenta desabasto, puede observarse gasolineras cerradas, mientras que otras, las que tienen suministro, enfrentan a largas filas vehiculares para la compra de combustible.

La pregunta necesaria ante esta situación es ¿por qué estando tan cercana una estación de otra, algunas venden sin problema los energéticos, mientras que otras reportan desabasto? La respuesta, me atrevo a sugerir, es más que obvia: aquellas que se encuentran cerradas por no contar con combustible, no contaban con un contrato de suministro pues eran abastecidas por las “empresas” dedicadas al robo de energético.

Este supuesto viene a ser confirmado por las acciones de gobierno, quien hasta el momento ha cancelado 103 permisos a expendios de gasolina por la sospecha en la venta de energético robado. Estos casos de cancelación de permisos para venta de combustible, se da precisamente en los lugares donde el huachicol o robo de gasolina se daba en cantidades exorbitantes:

 Puebla, Guanajuato y Edo. de México.