Desafío

*Lluvias y Crispación

*Tiempo, no Renovable

*En Nombre de Juárez

Parece que el destino nacional se entrampa. A la severa coyuntura política, no sólo derivada del conflicto magisterial sino de la continuidad autoritaria en el ejercicio del poder con el blindaje de las “fuerzas armadas” –por el momento incapaces, y ya llevan varios meses, de repeler a los grupos subversivos en Michoacán-, se unen las catástrofes naturales y, sobre todo, una creciente crispación contra un gobierno cuyas reformas no resultan satisfactorias para el grueso de la población pero son motivos de oleadas de propaganda a través de los medios masivos de comunicación. De haber existido consensos, como suele hacerse en una democracia madura, nos habríamos ahorrado la mitad de la conflictiva.

Claro, las lluvias y terremotos no son previsibles salvo por unos cuantos segundos… esto es cuando, de verdad, suenan las alarmas y no creemos que cualquier ruido extraño son parte de las advertencias. La psicosis aumenta, sobre todo en estos tiempos, como consecuencia de la vulnerabilidad del colectivo avasallado por las malas noticias y la ligereza de los voceros institucionales dispuestos a justificar y negar lo evidente: la recesión económica que, como la influenza española de 1918 que mató a, cuando menos, cincuenta millones de personas –hay algunas versiones que hablan de cien millones-, aun cuando jamás cerráramos nuestras fronteras ni se estigmatizara a los hispanos, como sí se hizo con los mexicanos en 2009, comenzó allende el mar y encalló en los antiguos territorios coloniales, un estigma que pervive en la soberbia de quienes aún recrean la “conquista” sin entender la historia de México cuyo surgimiento como nación, en 1810, no encuadra en las invasiones contra Mesoamérica. Y ello, por supuesto, sin negar nuestras raíces indígenas, tan entrañables.

(Lo anterior me obliga a recordar la manera de comportarse de los mexicanos en el exterior, muchas veces exacerbando las leyendas negras contra nuestro país; en mayo de 2009, pasada la emergencia de la llamada “gripe del cerdo”, cuya cepa H1N1 fue la que golpeó a nuestro territorio mientras en Estados Unidos y Canadá colocaron sendas cortinas de humo, no faltó quienes bajaran doce horas a Europa con un tapabocas ni quien usara éste para andar por Córdoba, en España, donde me encontré a una dama en estas condiciones. Cuando le pregunté por qué lo hacía, me respondió: “me dijeron los agentes aduanales españoles que no podía dejar de llevarlo hasta el final de mi viaje”. El absurdo fue tanto que hasta los comensales, en una cafetería de la carretera a Madrid, no pudieron sino reírse, burlándose sin recato de la extraordinaria propagandista mexicana).

Lo de este 2013 es otra cosa, como si las fuerzas del mal se hubieran unido contra nosotros. “Ingrid” y “Manuel” atacaron al unísono no sólo a las costas mexicanas sino a entidades alejadas de ellas pero perturbadas por el encuentro entre el huracán y la tormenta tropical, como fueron los casos de San Luis Potosí e incluso Chihuahua. En el Distrito Federal ha llovido torrencialmente mientras se debate el destino de las manifestaciones urbanas que tanto dañan a la ciudadanía aunque nadie se haya preocupado por obtener un balance acerca de las hora-hombres perdidas mientras los marchistas revalúan sus ocios, desquician la capital del país y lanzan amenazas sobre “la toma de la ciudad de México” cual si se tratase de invasores deseosos de aplastarnos. Y todo porque aprovechan que la crispación general, sobre todo por ausencia de satisfactores económicos, sube de tono y se une a las voces que claman por poner coto a la reforma educativa sin siquiera conocerla ni sopesar cuanto de bueno o malo pudiera tener… para las nuevas generaciones de mexicanos; los que, de verdad, debieran ser prioridad aunque nadie los mencione en las “negociaciones”. Una vergüenza.

Pero, además, el meollo de las protestas, las derivadas del rechazo de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) a la evaluación y el censo de maestros, mostraron su verdadero sesgo al exigir los panzones dirigentes de la sección 22 de la misma, con sus adherentes de otras entidades, ¡nueve mil nuevas plazas magisteriales para “abandonar” los sitios tomados en la capital del país! Fue obvio, desde ese mismo momento, que lo buscado por los tales “líderes” es conquistar la silla que dejó vacante Elba Esther Gordillo trasladando el cacicazgo desde el sindicato a la coordinadora con el aval mañoso de las manos sucias de algunos miembros de la deshilachada izquierda provenientes del PRI. ¿Nombres? Manuel Camacho Solís, Manuel Bartlett, Marcelo Ebrard Casaubón e incluso Andrés Manuel López Obrador con sus incondicionales más radicales. Allí están y ellos mismos se retratan.

No sólo eso: la reforma hacendaria, igualmente infortunada por la ausencia de consensos, puso en estado de alerta a los grandes capitales –aun cuando la clase media es la destinada a sufrir las mayores consecuencias por la crecida del Impuesto sobre la Renta, hasta el 32 por ciento, y de los encajes bancarios a cuentas que presenten más de medio millón de pesos-, estimula a los empresarios incordiados por el propio presidente Peña, desde su primer discurso ceñido ya con la banda tricolor, a financiar, debajo del agua, la puesta en escena de los maestros rebeldes y reacios a irse, amén de infiltrados por elementos desconocidos en apariencia pero suficientemente filmados en otros actos de provocación. Son los mismos… pero nadie acierta a registrar de dónde vienen y quiénes son.

Así, López Obrador se deslindó de los actos vandálicos del primero de diciembre de 2012, aduciendo que quienes destruyeron cafeterías, negocios y hasta los cristales de los hoteles sobre la Avenida Juárez, no pertenecían a sus simpatizantes quienes sólo obedecen a una voz como los jamelgos cansados; y los mentores en subversión alegan que no son maestros quienes son capturados, a sendos lados de sus manifestaciones, hacienjdo de las suyas, pintando graffitis, rompiendo cristales o simplemente amagando y enfrentando a la policía metropolitana, fundamentalmente granaderos, cuyos escudos no son lo suficientemente largos para proteger pies y piernas de los mismos, allí por donde se cuelan los cohetones y algo más en plena exaltación de la barbarie. Y a éstos los dejan salir a los pocos días, gracias a las fianzas cubiertas ¡por los legisladores del PRD en plena cosecha de “votos”!, mientras a los granaderos que se imponen, inhabilitan a los rijosos y los arrestan, los despiden o los encarcelan por abuso de fuerza.

La realidad no admite réplica. ¿Y ante esta perspectiva, en dónde queda el señalamiento sobre la necesaria evaluación de los maestros?¿En la demagógica frase de Cuauhtémoc Cárdenas en el sentido de que es necesario evaluar primero al presidente y sus colaboradores, mezclando la cal y la arena, sin valorar que sencillamente se trata de otra cosa? Como si un ladrón arguyera que deberían soltarlo porque no se ha arrestado a todos los asesinos que él conoce. No ha lugar, sencillamente, como dicen los abogados. Y lo sabe, perfectamente, el ingeniero Cárdenas que está dejando regada por allí su antigua congruencia.

El hecho es que estamos ya en zona de alto riesgo. La crispación es la brújula hacia la represión que nadie desea pero que se mantiene aleteando por los salones de Los Pinos en donde los cantos de sirena son más altos que nunca. Allí se alega, claro, la tendencia hacia una desembocadura siniestra, como ya hemos dicho: la de la ingobernabilidad, peldaño anterior al “estado fallido”. No, no es simple especulación; quien lo dude que, siquiera, se tome la molestia de hablar más allá de su estrecho círculo de amigos, sobre todo quienes conservan el poder económico –digamos empresarios e industriales de alto rango-, en donde sobran cuantos se sienten poseedores de la verdad absoluta y desdeñan las marchas –aunque han querido organizar una contra la reforma hacendaria-, porque lo suyo, sencillamente, es la buena andadura de la macroeconomía tan alejada de la realidad y de la mayor parte de los mexicanos que fuimos empobrecidos, en un doce por ciento, como legado del panismo en el poder. ¿Cuánto más aportará en la misma línea la administración de Peña Nieto, único capaz d abrir los cielos para volar en Acapulco en estado de emergencia? San Pedro, al perecer, le tiene un sitio privilegiado en reserva… porque por allá, dicen, no existe la democracia; acuérdense lo que le sucedió a Luzbel cuando pretendió competir con el ser supremo. Y no es precisamente una alegoría.

Debate

Pasan los meses y la angustia crece por la confirmación sobre la ineficacia de la nueva hornada de priístas a quienes sobrevuelan, como zopilotes, los miembros de la vieja clase política, entre ellos los coordinadores de las bancadas de este partido en el Legislativo: Manlio Fabio Beltrones Rivera, diputado; y Emilio Gamboa Patrón, senador pero adscrito al primero como si sólo fuera infantería. Y el primero lo presume aduciendo que su amistad con el falso yucateco, es decir el segundo quien nació en el Distrito Federal dos años antes que el primero –en 1950-, por cuanto ya tiene sesenta y tres años y un mes, cuya fidelidad está colgada con algodones y a punto de derretirse con la creciente crispación general.

Y a todas éstas existen quienes aseguran que las relaciones entre el gobierno federal y el del Distrito Federal, de filiación indefinida –Miguel Ángel Mancera no se atreve a salir del clóset de las izquierdas para definir partido y tendencia-, son excelentes, como nunca antes, a diferencia de cuanto sucedió a los regímenes predecesores contaminados por lo faccioso. ¡Imagínense en donde estaríamos si Mancera fuese un personaje cercano a los dogmáticos del “todo o nada”! Esto es, a los intransigentes que nos llevaron al filo de los abismos.

Cuando menos, Mancera se muestra sereno aunque no tenga razón para estarlo con una ciudadanía que va alejándose de él, mientras López Obrador e incluso Ebrard se guarecen de las tempestades en el amplio abanico de las simulaciones y hasta se dan el lujo de financiar, debajo del agua, a los mentores en paro. Y a las preguntas sobre la procedencia de sus amplios fondos pecuniarios, los de los nombrados claro, se responde con un silencio tan hondo como las complicidades.

La Anécdota

A la democracia se le difama constantemente con interpretaciones falaces; a la justicia, no se diga. Pero, a últimas fechas, nuestros prohombres, inalcanzables, les ha dado por guarecerse detrás de los héroes cívicos. Peña, para justificar la entrega palatina de nuestros recursos energéticos, citó a Lázaro Cárdenas porque éste permitió a algunas compañías particulares que accedieran a la transportación y distribución del crudo tras la estatización del petróleo, nada más natural considerando la ausencia de liquidez del gobierno, en ese momento, para mover el oro negro.

Y Miguel Ángel Mancera aireó al Benemérito al asegurar:

“Nada por la fuerza; todo por la razón y el derecho”.

¿Y cuál es la razón en el caso del magisterio en rebeldía? Cada bando se la adjudica mientras el derecho les va a la zaga. Además, Juárez, en su momento, optó por la fuerza, la de la guerra, para derrotar a los traidores conservadores y al enajenado barbado de Miramar. ¿Contradicciones o confusiones rebosantes de mala fe?

– – – – – – – – – – – – – – – –

WEB: www.rafael-loretdemola.mx

E-Mail: loretdemola.rafael@yahoo.com

CUIDEMOS CUANTO NOS IDENTIFICA. MÉXICO TIENE UNA HISTORIA BASTANTE MÁS RICA QUE LA DE LOS ANGLOSAJONES DEL NORTE. Y, SIN EMBARGO, NO ENCONTRAMOS, A VECES, LOS HILOS CONDUCTORES. ¿NO DEBERÍA EMPEZARSE POR AQUÍ, HASTA LLEGAR A CONCLUSIONES CIERTAS SOBRE LOS PROS Y CONTRAS DE QUIENES NOS LEGARON ESTA PATRIA NUESTRA?¿PODRÍAMOS IMAGINAR QUÉ SUCEDERÍA SI LOS MENTORES EN REBELDÍA SAQUEARAN LAS TUMBAS Y URNAS DEL MONUMENTO A LA REVOLUCIÓN, SU “HOTEL” EN LA CAPITAL DEL PAÍS? REGARÍAN NUESTRA HISTORIA JUNTO A LOS RESTOS DE LOS HÉROES O DE QUIENES SON CONSIDERADOS TALES. ¿Y DESPUÉS?

Deja un comentario