Desafío : Gendarmería Nacional

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*Gendarmería Nacional
*Desprestigio General

Fíjense: hace casi dos años, cuando surgió el grupo de los “indignados” en Madrid, la marea corrió rápidamente por el mundo y llegó, por supuesto, a nuestro país en donde los polvorines están listos a estallar a la primera chispa. La razón de fondo, a nuestro parecer, es la declinación de la democracia cuyo cauce se infectó –como el río Sonora con el ácido sulfúrico del criminal Grupo México, impune-, por el sectarismo faccioso por el cual no hay prioridades ni perspectivas de conjunto –el fracaso del Pacto por México fue inmediato, como casi todas las decisiones tomadas por peña nieto-, sino una adicción por defender lo propio y chantajear con ello a quien se deje, desde el gobierno hasta las mafias dominantes tan convencidas de que al cooptar a los políticos tienen la ruta libre. Por desgracia así es.
Hace unos días, como muestra, las redes sociales, una vez más, aportaron unas imágenes que no dejan lugar a dudas sobre la colusión entre el ejército y los cárteles. En una carretera de Michoacán, decenas de camionetas blindadas y con personal armado con metralletas de alto poder, exhibiéndolas además desde las cajas de las Pick-Up sin el menor recato, “desfilaron” sin tropiezos a través de uno de los múltiples retenes militares que se caracterizan por atentar, de palabra y obra, contra no pocos viajeros incluso delante de mujeres y niños pequeños. Este columnista ha sido víctima de ellos en más de una ocasión y, además, mi padre, Carlos Loret de Mola Mediz, sufrió vejaciones infames al pasar por el retén de “El Güirindalito” rumbo a su muerte aunque es posible que ésta haya ocurrido en el mismo. Tengo razones, de sobra, para repudiar a estos farsantes que obedecen a mandos profundamente corruptos. ¿No se ha dado cuenta de ello el general secretario, Salvador Cienfuegos Zepeda?¿O cree que ya estamos en una dictadura militar de la peor ralea?
El caso es que los miembros de la llamada “Tercera Hermandad”, flujo de “La Familia”, “Nueva Generación” y “Los Caballeros Templarios”, se identifican sin el menor conflicto con las siglas “H3” que colocan sobre las carrocerías de lujo; y esto basta ara que la soldadesca les abra el camino y hasta los saluden con extraña simpatía. Una burla para cuantos se creen el cuento de una verdadera persecución de las grandes mafias cuando la violencia, medida en todo momento por los agentes estadounidenses que nos condicionan, es sólo una manera de conservar el equilibrio en los grandes mercados de drogas al norte del Bravo. No faltará algún particular que se crea muy hábil y decida pintar su vehículo como si fuera de los capos; cuidado, porque sería un magnífico pretexto para ser indiciado como si se tratara del demonio bajo el perfil de uno “de los más buscados” delincuentes del país. Incluso podría decirse que, ahora sí, podría ser identificado con el “señor de los cielos” dada que la “resurrección” no es excepcional entre los grupos criminales.
Pues bien, hace dos años, cuando me preguntaron sobre si estaba indignado, igual que algunos desempleados ibéricos que sólo reaccionaron cuando les dolió el bolsillo –no lo hicieron a lo largo de la dictadura franquista y el nefasto “caudillo” murió en su cama cobijado por las reliquias de Santa Teresa de Ávila-, respondí que sí. Lo estaba por las desigualdades permanentes, por las luchas facciosas en las Cámaras, por la nefasta actuación de felipe calderón y su número indeterminado de víctimas –muchas de ellas inocentes- como consecuencia de su particular enfoque guerrero contra las mafias: entre 60 y cien mil muertos, de acuerdo a las estimaciones oficiales, a la baja, y los recuentos de las organizaciones no gubernamentales, al alza. ¡Y con estos saldos negros su esposa, Margarita Zavala Gómez del Campo, pretende ganar candidaturas y liderazgos! Sólo podría subir algunos escalones si relata cómo descendió por los mismos a golpes y empeñones de su marido en Los Pinos y en la casa de su madre a donde el mandatario calderón la fue a buscar. Ya está bien de ocultar los episodios que plantean el perfil psicológico de quienes nos gobiernan.
Voltee a sendos lados de la mesa de la cabina de transmisiones y mis interlocutores, Melisa y Mario, muy amables, también se dijeron “indignados” a pregunta expresa. Lo estaban por las secuelas de los crímenes de género en Ciudad Juárez –no sólo allí pero el estigma se quedó-, por la oleada incesante de secuestros, por las restricciones a las libertades, sobre todo la de expresión cada vez más acotada y, en fin, por las iniciativas peñistas que, entonces, no parecían que serían validadas con tanta premura y simplismo. Cuando reaccionó la izquierda ni siquiera sus legisladores habían sido avisados de la sesión fundamental para aprobar la lesiva reforma energética; y debieron acomodarse al final del lugar, muchos de ellos sin poderse sentar siquiera, en medio de un tumulto que se prestó a confusiones sobre quienes eran o no diputados. Pero todos votaron, sobre todo por la afirmativa y reverenciando a peña nieto.
Si le han hecho creer al mandatario que con ello ganó la historia tengo para él una muy mala noticia: la perdió. Todavía no se celebra el primer “contrato” con alguna compañía privada, sea estadounidense o española, y el precio de nuestro petróleo se sitúa en uno de sus puntos más bajos: 85 dólares por barril, mucho menos a lo que se estimó, a fines de 2013, para elaborar la minuta de egresos federales con las nóminas –sobre todo las de los Ministros de la Corte y los Magistrados del Tribunal Electoral, amén de los pulcros “consejeros” del INE que parecen cortados con la misma tijera hasta para sus desplazamientos rítmicos y lentos-, dejando muy atrás cuanto se relaciona con la “justicia social”. Por ello, claro, los megaproyectos anunciados tienen el sello de los grandes multimillonarios de México quienes sacarán jugosas rajas de los mismos.
¿Supondrá el mandatario en funciones que sus anuncios bastan para asegurarse un nicho? Lamentablemente pensamos que sí conociendo el alcance de los aduladores y corifeos que pululan alrededor suyo y de cuantos entran a vivir a la residencia oficial, desde el general Lázaro Cárdenas del Río quien la inauguró posibilitando que su hijo Cuauhtémoc correteara por sus jardines, quienes parecen inoculados por el virus de la soberbia y la supuesta infalibilidad, como la de los Papas de Roma en la que tampoco confío.
Pero hasta los indignados son motivo de la furia social. Tal el caso del nombrado ingeniero Cárdenas, el hijo del Tata, contra quien arrearon los vociferantes que exigían, como exigimos todos, el esclarecimiento total y claro de las matanzas de Tlatlaya, obra del ejército, y de Iguala, acaso animada por las impunidad de la primera y la intolerancia de los funcionarios guerrerenses asidos a las policías municipales y estatales obviamente corroídas por su amalgama con los mafiosos. No hay otra explicación posible. Primero, la soldadesca; después, los agentes corruptos. Sólo falta la maquillada Gendarmería Nacional. Vamos de mal en peor sin remedio a la vista.
Lo ocurrido en Iguala, sobre todo, contra jóvenes normalistas de la Escuela de Ayotzinapa, ha indignado al mundo entero. El desprestigio de nuestras instituciones, a nivel mundial, ha ido creciendo sin remedio. Y como punto de partida de todo ello encontramos la deficiente aplicación de la nueva clase política desconocedora de la realidad nacional. Este es, por cierto, el argumento que maneja el diputado Manlio Fabio Beltrones, quien jamás conoció a su padre por cierto, para insistir en sus posibilidades en el caso de una definitiva ausencia del titular del Ejecutivo federal. Ya es bastante más que un secreto a voces el mal funcionamiento del organismo del presidente en ejercicio; por ello, el expediente médico del personaje está bajo los siete candados de la mayor opacidad cuando tanto se habla de transparencia.
En fin, también nos indigna la pobreza de la acción oficial, y la negligencia como reaccionó el señor peña luego de los bárbaros sucesos de Tlatlaya e Iguala –el primero se convirtió en escándalo noventa días después de perpetrado-, en donde fue obvio el escaso control contra quienes tienen poder de fuego y comienzan a soliviantarse como los mandos castrenses de nivel medio quienes, de plano, se enfurecieron cuando se ofrecieron las cabezas de tres soldados para apaciguar la furia y la creciente indignación no sólo de los pobladores de Tlatlaya sino de México y el globo terráqueo. ¡Qué pena saber cuanto se dice de nosotros como consecuencia de los malos gobiernos! Los hechos, por sí mismos, confirman el dolor de los mexicanos cuando contamos que carecemos de una democracia sólida, de una justicia igualitaria y de libertad de expresión, sin represiones como amenazas latentes, hollados por la clase política.
Debate
Cuando entrevisté al gobernador del Estado de México, a fines de 2009, comenté –“2012: La Sucesión”-, que en su oficina todo olía a “futuro presidente”, incluso los formalismos que suelen dispensarse sólo a quienes llegan a la cúspide. Ningún otro mandatario estatal contaba con tal equipo en plena asunción del mexiquense hacia la candidatura presidencial.
Le pregunté a enrique peña nieto, entonces, qué haría él para garantizar la seguridad nacional si estuviera ya en Los Pinos. Y me respondió:
–No voy a decirte lo que haría en el futuro, sino ahora mismo –lo que significaba una clara crítica a lo realizado por calderón-. Hay que inhibir el consumo de estupefacientes, no legalizándolo, sino a través de campañas efectivas… como hicimos durante la crisis de la “influenza porcina” –2008-. Y rehabilitar adecuadamente a los consumidores.
–¿Y la violencia que ya está aquí?
–Hay que reorganizar al Estado. Primero, el ejército no puede ser policía. Tampoco creo que una policía binacional resuelva el problema de la frontera. Me inclino más a crear una organización especializada en el ramo, específicamente con las características de la DEA estadounidense. Ésa es mi propuesta.
Y lo que apareció fue la Gendarmería con los rostros pintados de verde. Habrá visto, seguro, “Toy Storie” en pleno maratón en el búnker de Los Pinos que puede hacer las veces de sala de exhibición desde la era de Miguel Alemán Valdés cuya familia es ahora dueña de la naviera Oceanografía, la cereza en el pastel de la corrupción.
La Anécdota
Sean peras o manzana, duele que la OEA, y mucho más que el Departamento de Estado desde Washington, sometan a nuestro gobierno a una serie de exigencias para explicar lo sucedido, sobre todo, en Iguala. Las versiones son extremas: desde la oficial, tímida y descuidada; hasta la desbordada que nos llega desde el exterior, específicamente a través de los cotidianos españoles –El Mundo y El País-, que circulan en México.
Por desgracia, con el término soberanía caduco, nos queda poco para repeler los ataques mediáticos desde el exterior, sobre todo porque los hechos sucintos, el drama de Iguala específicamente, no tiene defensa posible: se trata de espejos repulsivos de un presente atroz e indeseable. Contra tal espejo no hay manera de ocultar el rencor, la rabia y el imperativo de salir de la impotencia para hacer valer la voz general tan marginada ahora.
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Web: www.trinchera.mx
E-Mail: loretdemola.rafael@yahoo.com
ME PLANTEAN SI PARA HACERNOS ESCUCHAR ES NECESARIO SITIAR, COMO ALGUNAS VECES OCURRIÓ –1968, 1988-, EL PALACIO NACIONAL AUN CUANDO SE BLINDE CON LAS TANQUETAS MILITARES. NO LO CREO ASÍ. POR DESGRACIA, EL CAMINO CIVILIZADO ES MUCHO MÁS LARGO Y COMPLEJO. DEBERÍAMOS COMENZARLO A ANDAR DERROTANDO A LOS USOS FACCIOSOS DESDE EL PODER, SOBRE TODO EN EL LEGISLATIVO, Y ACABANDO, DE UNA VEZ, CON EL PRESIDENCIALISMO ACAPARADOR DE FUNCIONES. YA NO MÁS. LA PRIMERA PIEDRA ESTÁ LANZADA.

 

 

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