¿ INTERVENCIÓN? – DOCTRINA ESTRADA

Por Felipe Pliego Platas

Quiero en esta ocasión, utilizar un recurso didáctico con la finalidad de hacer accesible un concepto y una postura que por décadas, asumió la política exterior mexicana: el respeto a la autodeterminación de los pueblos.

Sirva pues, una narración como preámbulo de la exposición central.

Rocío y Andrés formaban una pareja ejemplar. Después de 20 años años de matrimonio no exento de problemas, se consideraban una familia feliz.

Su gran amor y grata relación había logrado procrear una hija y un hijo, avezados estudiantes a punto de concluir sus respectivas carreras.

Durante años, el salario del padre fue suficiente para cubrir a satisfacción las necesidades demandadas por la familia, sin embargo en los últimos años, el aumento de gastos y la disminución del poder adquisitivo producto de las devaluaciones constantes hizo caer a la familia en una condición económica deplorable.

Fue por ello, que un día, sin mayor discusión la madre decidió buscar  empleo para desahogar las crecientes necesidades familiares.

Con algunas dificultades, la mujer logró conseguir un trabajo de limpieza en un hospital de renombre con grandes exigencias laborales.

Frecuentemente los empleados tenían que doblar turnos, teniendo que trabajar hasta doce horas continúas.

En estas condiciones, el esposo comenzó a ver llegar a su esposa a altas horas de la noche y aunque internamente sentía una gran inconformidad, guardaba silencio porque sabía que el salario aportado por su amada esposa servía para completar los gastos que exigían los estudios de sus vástagos.

Difícil fue para todos, adaptarse a la nueva dinámica familiar. Los chicos, después de clases regresaban a hacer los quehaceres del hogar y en su tiempo libre, la chica recibía la visita de su novio con el cual pasaba en promedio una hora en el jardín de la casa que daba a la calle, mientras que su hermano se iba al gimnasio.

Las actividades eran conocidas y aprobadas por sus padres. Por ello resultó molesto que un día, el vecino, con el cual, tenían una relación cordial, le hubiese dicho al novio de la muchacha que no era correcto que la visitara y al poco tiempo, a la madre le hubiese comentado que estaba mal que llegará tarde del trabajo porque no era un buen ejemplo para sus hijos.

Ante esa imprudente intromisión, el padre terminó por reclamarle y prohibirle que se volviera a meter en la vida de la familia. Con un gesto de evidente molestia, el interpelado se retiró murmurando…-eso se saca uno por querer ayudarlos-.

Burda y grosera, resulta la intrusión. Nuestra nación, tuvo por cuestiones de insolvencia, como recién nación independiente, esperar a que se le reconociera como tal.

No obstante este primer dislate, México comenzó a estructurar una diplomacia singular. La soberanía entendida como la autodeterminación de un pueblo sujeta a la voluntad de sus habitantes, comenzó a definir una política con el resto de las naciones.

En este entramado conceptual, Juárez aportó un elemento más con su amplia visión del respeto: entre los individuos como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno, es la paz, habría dicho.

Pero quizás la ideología que le dio una consolidación contundente fue el pensamiento del político mexicano, Genaro Estrada.

Siendo Secretario de Relaciones exteriores del presidente Pascual Ortiz Rubio, Estrada redactó y publicó un comunicado en el que se manifiesta en contra de que los países decidan si un gobierno extranjero es legítimo o ilegítimo, sobre todo, si este proviene de movimientos revolucionarios.

La doctrina Estrada se opuso a la costumbre de su época, de que cada país debía reconocer al gobierno de otro país para que este fuera considerado válido o legítimo.

El respeto a la autodeterminación de los pueblos, hunde sus raíces en aspectos de la vida cotidiana.

Así como un ciudadano no podría permitir la intromisión de alguien ajeno a los asuntos familiares, una nación, no puede permitir que otro país, intervenga en los asuntos que solo a sus habitantes les corresponde.

Es conveniente que ante la evidente ignorancia de ciertos políticos mexicanos, que exigen la intervención del gobierno mexicano para reconocer al autoproclamado presidente interino de Venezuela y retirar el apoyo del que se dice presidente electo, recuerden que durante décadas, México fue reconocido como un país que se distinguió por ser respetuoso de la decisión de las naciones, pues se rigió por los principios de la doctrina Estrada, alcanzando por este hecho, una distinción verdaderamente memorable.