El PRI de Puebla abandonado y los morenos se dan con todo

Por Emilio Trinidad Zaldivar

Encaramados en una frenética lucha por la candidatura de Morena al gobierno del estado de Puebla, Alejandro Armenta Mier y Miguel Barbosa llevan su ambición a terreno peligroso, que puede dar oxígeno a un PRI herido de muerte por puñaladas aplicadas de manera propia, que ante la insensatez y voracidad de sus integrantes, se fueron alejando de los intereses y necesidades ciudadanas, hasta ser mayoritariamente rechazados, repudiados y condenados por todos.

Alejandro Armenta Mier, que representa quiera o no lo peor que tuvo el PRI en la entidad -cuando Mario Marín, éste y muchos más creyeron que el estado les pertenecía-, es hoy apoyado nada menos que por Ricardo Monreal Ávila, líder de la bancada de Morena en el Senado, y quien para muchos, ya pactó con el Presidente López Obrador a cambio de “planchar” todos los temas que ahí se debaten y discuten.

De ser así, Monreal crece, se fortalece y consolida la ventaja a la que aspira para ser el sucesor del tabasqueño, tema que ya desde ahora trabaja.

Miguel Barbosa por su parte, es apoyado de manera abierta por la líder de Morena, Yeidckol Polenski, que debió cuidar las formas para no verse autoritaria y alejada de una elección transparente y democrática para la segunda elección de su candidato en Puebla.

Sea de una u otra forma como termine el asunto, lo cierto es que por la impericia política de una y la ambición de otros, el proceso interno de ese partido se ha desgastado tanto en la entidad, que pueden hacer crecer a los enanos del PRI que hoy deshojan la margarita.

En ese sentido, no hay comparación en las trayectorias políticas, académicas y administrativas de dos de los aspirantes del Revolucionario Institucional al gobierno estatal.

Ricardo Urzua, que fue diputado local, diputado federal y senador suplente, ha hecho una enorme fortuna como hábil y talentoso empresario, pero es poco conocido y reconocido su paso por la política en Puebla de manera pública.

En sus tiempos de senador, Urzua fue también aspirante a la candidatura, promovido e inflado entonces por Emilio Gamboa Patrón, que ya había apoyado a Blanca Alcalá para que se convirtiera en Embajadora de México en Colombia, luego de su lamentable derrota frente a Antonio Gali Fayad.

Hoy hay muchas voces que afirman que Ricardo Urzua nuevamente es promovido por el mismo Gamboa, por el compadre de éste, Manlio Fabio Beltrones, y por el impresentable Mario Marín, para convertirlo en mera figura decorativa y permitir que Armenta y no Barbosa, camine solo hacía Casa Puebla.

Por otra parte, de ser Enrique Doger Guerrero por segunda ocasión el candidato del PRI al gobierno de la entidad, el escenario podría cambiar, para bien o para mal según se vea, ya que por un lado, su amplia trayectoria política, académica y administrativa, lo convierten por mucho en el mejor posicionado de su partido, pero también y por lo mismo, pasa a ser el más peligroso para los intereses de Mario Marín y compañía, que pretenden regresar al gobierno estatal con Alejandro Armenta Mier para seguir asaltándolo.

Si viviéramos un cuento de hadas y los priistas buscaran revivir, unirse, reivindicarse, recuperar terreno y las razones que lo hicieron partido, Enrique Doger podría dar la batalla, pero lo que seguimos viendo es que los enemigos de los priistas son los mismos priistas, que en su momento jugaron en contra de Javier López Zavala, después en contra de Blanca Alcalá Ruiz y recientemente en contra del mismo Enrique Doger Guerrero.

Y como todo indica que al CEN del PRI no le interesan los procesos electorales que vienen tanto en Baja California como en Puebla, entidades en las que dan visos de haber tirado la toalla antes de iniciar los combates, su escenario se ve más que negro.

En la Ciudad de México, donde antes se sentía el peso del centro y se tomaban las decisiones, están más interesados en quitarle a Claudia Ruiz Massieu el liderazgo, que en unir su otrora poderosa fuerza y aglutinar en un aspirante sólido, experimentado y conocido, todo el peso del que alguna vez gozaron para intentar lo que hoy parece imposible.

Puebla es un estado importantísimo para el escenario nacional, por lo que deberían los priistas buscar oxígeno y dar la batalla, en un proceso que se ha contaminado más de la cuenta y la moneda quiérase o no podría estar en el aire.

Los pleitos de los aspirantes de Morena en el estado, que de ser Barbosa podrían jugar con Armenta con otras siglas, más la debilidad en la que terminaron los panistas, extraviados y confundidos por la irreparable pérdida de su líder, podrían dar una pequeña, pero al fin oportunidad, para que el PRI estatal se reinvente, resurja y con nuevo escenario pudiera renacer.

Enrique Doger es el mejor ubicado de los aspirantes internos de ese partido, pero mucho tendrá que hilar, sumar, aglutinar, no sólo en el priismo poblano sino nacional, para que diversas voces se expresen y definan si quieren seguir en la lucha o arriesgarse a perder una más, y con ello hasta el registro en el bello y glorioso estado de Puebla.

¿Podrá limar asperezas con Mario Marín para obtener su apoyo?

Sería interesante saber que dice el ex gobernador de manera pública al respecto.

¿Podría sumar, de ser Doger Guerrero el candidato, a Javier López Zavala, Blanca Alcalá Ruiz, Juan Carlos Lastiri, Jorge Estefan Chidiac, Alberto Jiménez Merino, Ricardo Urzua, Enrique Agüera, y entre otros a Melquíades Morales Flores, que se dice aún priista pero que su corazón late por otros rumbos?

¿Lo haría Ricardo Urzua pero para competir o para convertirse en marioneta y comparsa?

Uno tiene vocación y enorme empresarial y el otro es un aguerrido y terco aspirante a gobernador.

Falta poco para saber. En una de esas, les sale un tercero en discordia, solo para cumplir con las formas y el requisito de participar.

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