Futuro incierto para los mexicanos

Por Guillermo Robles Ramírez

            Existe un futuro incierto en nuestro país desde hace ya muchos años, pero éste se ha incrementado mucho más desde la entrada del Gobierno Federal en la que está al afrente el Partido Morena con Andrés Manuel López Obrador.

            Al 4t no termina de convencer a los mexicanos y ya se empieza a sentir el desempleo generado por tanto recorte de recursos federales que ni están destinado a alguna institución de gobierno, pero tampoco se hace llegar el dinero a las familias directas como se ha venido diciendo.

            Lo anterior solo son algunos ejemplos por mencionar, pero si aumentamos el nivel de estrés tanto al comerciante, empresas, y todo el sector industrial con los caprichos de Donald Trump de aumentar los aranceles de todo producto mexicano en caso de no cumplir sus demandas, eso en definitiva pone en riesgo la economía del país y evidentemente aquellos generadores de trabajo.

            Pero, así como lo menciono en un principio la industria ya venía sufriendo un futuro incierto de años atrás con la competencia que representa el mercado asiático en la que ofrece productos mucho más baratos que los de origen mexicano y norteamericano.

            También la carga fiscal lo hace cada vez más difícil para toda aquella empresa o pequeño comerciante el cual en lugar de ayudar representa un estorbo porque cada vez van eliminando aquellos gastos para poder deducir o bien sus deducciones deben de cumplir requisitos que lo hacen imposible de realizar.

            La carga fiscal que se estableció desde el 2002 para recaudar más recursos ahorcando cada vez más la tasa de gravamen que en la actualidad casi es imposible hacer deducciones fiscales como lo marca la ley.

            Los primeros en resentir la perdida de contratos para la compra de sus productos, desembocando el cierre definitivo de sus plantas fueron las ubicadas en la frontera de la entidad, es decir, Piedras Negras quienes reportaron desde 2001 su decline a empresas como fueron Carrizo Manufacturing, Maquiladora de Compra y Ensamble, Masesa entre otras más que con el trascurrir de los años fueron cerrando sus puertas de empleo.

            No siendo las únicas en su rubro como maquiladores le siguieron otras de diferentes rubros hasta negocios familiares que por años se habían mantenido por generaciones.

            Aunque los empresarios coahuilenses hicieron sus mejores esfuerzos por mantener abierto las fábricas a la falta de mano de obra local, se vieron a la necesidad de sustituirla por trabajadores que fueron traídos desde otras regiones del mismo estado de Coahuila, y de otras entidades particularmente del centro y sur del país.

            Sin embargo, los empleados no permanecían mucho tiempo en las empresas y se aventuraron a ingresar como ilegales en los Estados Unidos o regresaron a su lugar de origen, pese a que en las empresas les ofrecían gratuitamente el traslado durante los periodos vacacionales para ver a sus familiares, entre muchas otras prestaciones.

            El Gobierno Federal no ha cuidado a los empresarios mexicanos durante años, pero tampoco se les ve la buena intención de hacerlo ahora que está al frente el Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, y ni tampoco se visualiza una reforma fiscal que estimule su crecimiento y sobrevivencia ante la amenazadora competencia internacional así como la paridad del dólar.   (Premio Estatal de Periodismo 2011 y 2013, Presea Trayectoria Antonio Estrada Salazar 2018) www.intersip.org