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Las lluvias, un juego al azar

Por Guillermo Robles Ramírez Coahuila es considerada como una entidad desértica en su mayor parte territorial. Los coahuilenses durante décadas ha aprendido a vivir ante climas extremos, no solo adaptándose a ella sino haciendo de estas tierras, un lugar geográfico reconocido no solo a nivel nacional, sino también internacional como “la tierra de las oportunidades”. En diferentes municipios de Coahuila,…

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Por Guillermo Robles Ramírez

Coahuila es considerada como una entidad desértica en su mayor parte territorial. Los coahuilenses durante décadas ha aprendido a vivir ante climas extremos, no solo adaptándose a ella sino haciendo de estas tierras, un lugar geográfico reconocido no solo a nivel nacional, sino también internacional como “la tierra de las oportunidades”.

En diferentes municipios de Coahuila, las temperaturas son muy extremas durante el día, es decir, los hay en donde desde las primeras horas del día son demasiadas frescas para después sube la temperatura para en las noches vuelve a bajar el clima.

Pero también existen cabeceras municipales en donde, desde que amanece se siente el calor insoportable. Esa característica es muy común para el municipio de Torreón, Piedras Negras y Monclova principalmente por ser localidades de mayor población, pues también existe Acuña y Nava en donde el calor ataca a todo ser viviente.

Todos esos coahuilenses las suplicas de las lluvias es constante para que pueda mitigar el calor, sin embargo, la mayoría de las veces cuando esto pasa es solamente en sus alrededores, es decir, en donde se encuentra las tierras de siembra.

Hay que tener cuidado con lo que se desea, porque muchas veces no estamos preparados para poderlo aceptar o recibir.

Esto ha sido el caso para la cabecera municipal de Torreón, cuando ahora en esta temporada de lluvia los sorprendió en días pasados que en lugar de ayudar al campo perjudicó el cultivo de temporada.

Pero no siendo suficiente con ello hubo muchas afectaciones en las zonas urbanas de la ciudad de Torreón. Hubo de todo desde la evacuación de centenares de torreonenses en donde se sobrepasó los más de 230 milímetros de agua, activando el Plan DN-III, que es cuando la Defensa Nacional interviene para el auxilio a los civiles ante casos de desastres.

En estos momentos muchos de los torreonenses se preguntan si se pudo haber evitado. La respuesta de ello es un sí rotundo.

Existen muchísimos estudios guardados y archivados como son las zonas de alto riesgo por inundación, que son investigaciones realizadas conjuntamente por Comisión Nacional de Agua y la Dirección de Protección Civil del Estado. Han sido estudios no elaborados a última hora sino de años, en las que al igual que la Presidencia Municipal tienen conocimiento en el Departamento de Planeación y Urbanización.

Existen más de 13 ríos o arroyos en nueve municipios de Coahuila que potencialmente pueden significar desastres por inundaciones. Dentro de los cauces de éstos o en las orillas existe un promedio de 90 conjuntos de asentamientos humanos, la mayoría de ellos nacidos por invasiones y, por ende, las viviendas son de frágiles materiales, cartón, lámina, maderas y otros.

Quienes hacen los estudios no lo completaron con un censo de población en riesgo; por lo que no se conoce con certeza el número de familias que habitan en dichas zonas; sin embargo, sí se sabe que esa población en las cercanías de arroyos y ríos, tendrá consecuentemente un alto riesgo, sumando algunas decenas de miles de familias.

La Dirección de Protección Civil del Estado, conoce perfectamente estos datos, empero, es poco lo que pueden hacer. Cada año, en las zonas de potencial riesgo se asignan cuerpos de vigilancia y se realizan medidas preventivas a fin de tener oportunidad de rescatar a personas en riesgo.

En realidad, el problema es tan complejo para responder con certeza a las siguientes preguntas: ¿Cómo se puede retirar de zonas de riesgo a miles de familias?

El principal problema es que no existe un lugar dónde puedan vivir, y una vez que encuentran un lugar en donde hacer una “vivienda” aunque sea en zona de riesgo, tampoco esas familias tienen el mínimo interés de cambiarse.

Sólo retirando los asentamientos humanos de zonas de riesgo se puede decir que desaparece el problema por las inundaciones, y todo lo que ello significa en ese sentido, lo que de realizarse sería una titánica labor.

El problema es aún más complejo, pues las mismas autoridades, particularmente las municipales, han sido las generadoras de este problema. Su responsabilidad no sólo es por omisión, al permitir que se invadan tierras inadecuadas para fraccionar y, eventualmente, construir casas; sino también por acción, al ceder a la presión de los invasores y realizar obras de servicios urbanos.

El poco interés de las mismas autoridades locales en invertir en sus principales avenidas y bulevares una descarga pluvial pensado a futuro para evitar problemas de lluvia, sino este es una moneda arrojada al aire para jugar al azar de la suerte de que la administración en turno no le suceda la tragedia como lo sucedido días recientes a Torreón.

Pero la mayor culpa es de la Comisión Nacional del Agua, porque todas las tierras por donde pasan ríos y arroyos son de jurisdicción federal de acuerdo con la ley. Esto quiere decir que los permisos de uso de suelo en dichos lugares no los otorga el ayuntamiento, sino la propia CNA.

No hay que desconocer que los mismos municipios han construido obras en zonas de riesgo por inundaciones, incurriendo la misma autoridad municipal en la violación a la Ley al realizarlas sin tener los permisos federales correspondientes, y con mayor razón porque la CNA, nunca ha dado permisos para construir nada en dichas zonas, e incluso ha advertido sobre los riesgos que significan asentamientos humanos allí, pero tampoco se ve una medida enérgica para retirarlos una vez ya instaladas las viviendas. (Premio Estatal de Periodismo 2011 y 2013, Presea Trayectoria “Antonio Estrada Salazar” 2018) www.intersip.org

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