A TIRO DE PIEDRA: DESPUÉS DE ELBA ESTHER, MARIO VILLANUEVA

Por Julian Santiesteban

La más estricta justicia, no creo que sea siempre la mejor política
Abraham Lincoln

Después del 02 de julio del presente año, los motivos para negar el traslado de Mario Villanueva Madrid a una cárcel en Chetumal, su ciudad natal, serán políticos y no legales, pues en esa fecha el ex gobernador cumple 70 años, requisito indispensable para acceder a este beneficio de la ley, y el cual acaba de obtener la ex lideresa del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), Elba Esther Gordillo Morales.

Ambos personajes fueron acusados de lavado de dinero, Villanueva Madrid pasó incluso los últimos seis años recluido en Estados Unidos donde se declaró culpable de dicho crimen, y lo único que diferencia al ex gobernador quintanarroense de Gordillo Morales, es que el ex mandatario aun no cumple los 70 años, como lo exige el artículo 55 del Código Penal Federal, para poder acceder a la prisión domiciliaria; sin embargo, esa exigencia normativa quedará allanada a partir del 02 de julio próximo.

En una analogía de ambos casos, conviene recordar que desde 2015, el juez federal Alejandro Caballero Vértiz, señaló desde mayo de 2015 que los requisitos legales para que proceda la prisión domiciliaria son únicamente dos: que la persona cumpla 70 años de edad y que no exista riesgo latente y real de que se fugue; sin embargo, la Procuraduría General de la República (PGR) puntualizó que, además de lo anterior, el prisionero debe demostrar que su salud es grave y que incluso dicha condición se ha generado estando en prisión. Aun con esos requisitos “extras”, todo parece favorecer al ex mandatario quintanarroense.

Y es que, aunque no sería raro que los juzgadores mexicanos dieran sentencias distintas para crímenes similares –aunque el ex mandatario tiene además una condena por “fomento al narcotráfico”-, lo cierto es que la salud de Villanueva Madrid se observa mucho más deteriorada que la de la ex lideresa magisterial, hecho además corroborado por el gobierno estadunidense, quien recomendó los cuidados médicos, e incluso, desde 2015 fue trasladado la cárcel-hospital de Lexington, Kentucky; de donde salió para ser repatriado a México; cuando en el caso de Gordillo Morales, la alusión a su mal estado de salud se percibió siempre como parte de las estrategias de sus abogados para lograr lo que en unas semanas disfrutará, que es concluir su condena en su domicilio.

Ahora bien, en esta columna hemos recalcado que, aunque los familiares de Villanueva Madrid aseguran que no es del interés del ex gobernador involucrarse de manera activa en la vida política local, el hecho es que no puede sustraerse indirectamente de ello, pues todo en su entorno es político; él mismo ha insistido en que las sentencias que le han sido impuestas tienen ese carácter; y desde prisión, el ex mandatario participó de manera directa apoyando la candidatura y posterior triunfo de la gubernatura a Carlos Joaquín González. Todo en Villanueva Madrid es político, por ello se insiste también en que, después del 02 de julio, si no regresa a Chetumal, el hecho también será político.

Siendo la política un factor innato en Villanueva Madrid, lo que se busca con el anuncio del retiro es el “perdón” presidencial de Enrique Peña Nieto, la certeza a este de que el ex mandatario no le será “incómodo”; pero en estricto sentido legal, el activismo o no de Mario Villanueva no debiera incidir en la autorización de la prisión domiciliaria, como las consideraciones de índole política nunca debieron ser determinantes para su encarcelamiento.

Finalmente pues, aunque la autorización a Elba Esther Gordillo Morales para que concluya su sentencia en su domicilio parece un hecho absolutamente aislado del de Mario Villanueva Madrid, a partir de la “política” actuación de las autoridades mexicanas o de la aplicación estricta de la normatividad vigente, el regreso –después del 02 de julio de 2017- del ex gobernador a Chetumal es más que posible; a reserva claro, de que los asesores presidenciales lo consideren aun una “amenaza” para la deteriorada imagen peñanietista; así se observa desde aquí, A Tiro de Piedra. Nos leemos en la próxima.

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