Las redes sociales no son un Ágora

Por María del Rosario Carbajal Rodríguez

En la antigua Grecia, el ágora era el lugar donde se llevaba a cabo la asamblea, en la cual se trataban temas de importancia fundamental para la vida de la población que en ese momento se reunía. En este espacio tenía lugar la vida política de la comunidad, en ella se reunían los ciudadanos quienes definían tales problemáticas y proponían las acciones que se tomarían para hacerse cargo. Dicho espacio se hallaba altamente restringido a unos cuantos que tenían el privilegio de ser llamados “ciudadanos”, hoy esa situación ha cambiado, el Internet es un espacio que está abierto a todo el que pueda y quiera acceder a él, este hecho sin embargo no lo hace equiparable a el ejercicio que se hacía en el ágora simplemente porque ambos espacios tienen objetivos y una lógica de actuación diferentes.

Las redes sociales no son un ágora, son un mercado. Para probar esto me valdré de una campaña que tuvo eco en días recientes; el #Metoo. La plataforma surgió para visibilizar el acoso sexual que sufren muchas mujeres en diferentes contextos, desde las universidades, medios periodísticos literarios, musicales… Al respecto no niego la existencia de esa problemática y que aplaudo ese tipo de acciones que me parecen muy loables y valientes, lo que considero que se tiene que cuestionar es el foro donde se llevó a cabo, ya que las redes sociales al ser un mercado, tienen un objetivo muy distintivo al de la obtención de justicia, en este sentido, si esta se consigue estará en función del logro del objetivo principal ¿Cuál es el objetivo principal de un mercado? Obtener una ganancia, y esta se logra colocando contenidos.

Tener presente esto es importante para no errar en el uso y no ser ingenuos respecto de los resultados que se pueden obtener aún sin querer. Uno de esos resultados fue el suicidio del bajista de la banda Botellita de Jerez, Armando Vega Gil. Como resultado de este acontecimiento se ha generado un encono que ha terminado por polarizar en bandos que se valen del acontecimiento para confirmar cada uno su postura. Las más importantes son dos: una que apoya la declaración anónima donde se acusa al músico de acoso sexual a una menor, asegurando que su suicidio confirma su culpabilidad y dos la que interpreta el deceso como consecuencia del uso irresponsable y hasta mal intencionado de la denuncia anónima. Este último bando busca además negar que aquellas que han hecho uso de la plataforma #Metoo sean verdaderas víctimas y se lo atribuyen a una cacería de brujas.

Es importante mencionar que no es descalificando como se solucionan las cosas, si la plataforma generó eco es porque la problemática que denuncia es real y la mayoría de nosotros conocemos o en el caso de las mujeres hemos enfrentado episodios similares a los que se denuncian. Pero también es cierto que se abre una oportunidad para que ese mecanismo se use en busca de otros objetivos, como la venganza. Las grandes ausentes son las instituciones del gobierno quien tiene los atributos y la obligación de mediar conflictos y administrar la justicia. Si hay tantos casos impunes es porque no ha cumplido con su papel e igualmente cuando se han castigado a inocentes, no se atiende conforme a protocolo y esto solo perpetua la arbitrariedad.

Entender que las redes sociales funcionan como mercado ayuda a tener una visión realista de sus alcances. Usarlas como un y no como el medio para visibilizar abusos promete mejores resultados. Por otro lado, más que enfatizar a los abusadores individuales es necesario enfatizar las deficiencias de las instituciones responsables en cada contexto incluida la autoridad judicial, por supuesto esta tarea es mucho mas compleja y exige un mayor grado de involucramiento como ciudadanos.

Los cambios reales se obtienen en el mundo real, es aquí donde debemos poner nuestro mayor esfuerzo, el ágora exige volverse a ocupar, el instrumento natural de este espacio es el diálogo y para esto es necesario escuchar al otro, algo que no existe cuando solo se ambiciona autoafirmación. Usemos el diálogo y cuando menos lo pensemos tendremos un ágora virtual, la oportunidad existe y se puede dar.

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