Guillermo Robles Ramírez

Otra opción en lugar de dejarlos solos

Por Guillermo Robles Ramírez

            En las últimas semanas se ha registrado reportes de madres que dejan a sus hijos solos. Algo que ha sido muy notorio porque estos abandonos han sido a tempranas horas siendo un poco menos frecuente.

            Y aunque además de ello también existe un desplome notablemente en el trafico vehicular y sin ser justificación todo indica que ha iniciado la temporada vacacional para muchas instituciones educativas.

            Algo lamentable aunque nada lejos de la realidad es que la temporada vacacional y sobre todo para los menores de edad, es decir, educación básica primaria y secundaria, ya no se sabe si para muchos padres de familia representa este descanso para los alumnos una bendición o una maldición; ya que para muchos la educación de los hijos es considerada como una guardería y un espacio para que los padres puedan hacer sus labores hogareñas o tiempo para poder tener otro ingreso por medio de un empleo.

            Por desgracia nuestra cultura en México las escuelas son siempre una opción para aquellas familias en que ambos, es decir, el papá y la mamá tienen que verse obligados a trabajar para poder sacar adelante los gastos del hogar.

            No se trata de una elección sino de una necesidad para quienes estamos viviendo en este mundo capitalista en donde es necesario trabajar con la oportunidad de no solo sacar lo necesario para poder sobrevivir sino también de poder adquirir alguna riqueza, ya sea en patrimonio o ahorro.

            Los cursos de verano siempre será una buena opción para aquellas familias que siempre han visto los estudios de los hijos como una especie de guardería mientras los padres se dedican a trabajar; en lugar de una oportunidad para que los hijos se preparen y hacerle frente al mundo para valerse por sí mismos.

            Aunque las vacaciones de verano siempre deben de usarse para tomar un descanso bien merecido de los estudios, los estudiantes o bien dicho los hijos deben de llenar ese tiempo de transición entre los años que estudian y las horas en las escuelas tomando un curso de verano.

            Es una gran oportunidad para aquellos quienes no salieron tan sobresalientes tendrán siempre una ocasión para poder mejorar sus calificaciones aprovechando ese lapso en donde no se sientan presionados con el horario y sobre todo tener que aprobar la materia en curso.

            Por otro lado, los papás tienen la oportunidad de llenar las vacaciones de sus hijos con cursos, mientras ellos trabajan y dedicarles todo el tiempo que demandan los hijos cuando no están en horario escolar.

            Para los estudiantes que tienen dificultades para mantener en un aula las calificaciones arriba del mínimo para aprobar como son las matemáticas o cualquier otra habilidad de estudio perdida durante el aprendizaje oficial, tendrán una oportunidad de reafirmar las materias cursadas o bien, nuevos temas y desarrollar nuevas habilidades.

            Pero también existen estudiantes superdotados que suelen sobresalir más rápido que sus compañeros de clases. Además de prevenir la pérdida de aprendizaje durante el verano, estos estudiantes pueden ser introducidos a nuevos temas y desarrollar nuevas habilidades, para acelerar su método de aprendizaje.

            La escuela o cursos de verano probablemente nunca va a ser calurosamente aceptada por la mayoría de la gente, pero es importante reconocer lo vital que puede ser para el crecimiento de un hijo.

            Un currículo académico bien equilibrado y personalizado durante los meses de verano podría establecer a los hijos en el camino correcto para el éxito, reavivar el interés en el aprendizaje y aumentar la motivación de los hijos y la autoestima, especialmente si se adaptan a las necesidades individuales de ellos.

            Pero no necesariamente tienen que ser cursos académicos, ya que también hay aquellos culturales como son la danza, música o arte. Todos esos, aunque se vean muy insignificantes o menos provechosos para salir adelante en la vida; forman parte del buen desarrollo del ser humano.

            Pero quién puede juzgar si el día de mañana gracias a esos cursos de verano podemos tener en México un gran deportista que lleve en alto la bandera de nuestro país, o bien un cantante de ópera, pero también puede ser un artista que figure a nivel mundial.

            Así que no hay que ver los cursos de verano como un suplente de una “nana” o una niñera, como también un suplente de una guardería, porque al final del día se trata de un crecimiento para los hijos y una oportunidad para buscar nuevas habilidades a descubrir no solo para ellos, sino para el mundo entero. (Premio Estatal de Periodismo 2011 y 2013, Presea Trayectoria Antonio Estrada Salazar 2018)  www.intersip.org