Columnistas

Andan muy “aguados”

Por Guillermo Robles Ramírez

El día de ayer se hiso público en los medios de comunicación el banderazo para la Colecta 2018 de la Cruz Roja Mexicana, en el Palacio Nacional, en donde el presidente Enrique Peña Nieto reconoció la labor de los 45 mil voluntarios, 16 mil paramédicos y los un poco más de 4 mil médicos y enfermeras que conforman esta noble institución de México.

Se habló sobre superar la meta a 10 millones más al año anterior, es decir, recaudar 365 millones de pesos para este año 2018. Seguramente un buen propósito en donde sin lugar a dudas dependerá mucho de la sensibilización de la población mexicana que seguramente sí se lograra, ya que la Cruz Roja Mexicana sigue presente no solo en situaciones de accidentes, sino en momentos en donde existe catástrofes naturales están presentes las 24 horas y 365 días del año.

La Cruz Roja Mexicana se ha consolidado a través de los años no solo para los mexicanos, sino a nivel internacional como una institución más noble que existe al servicio de la ciudadanía.

Vale la pena recordar que ésta benemérita organización ha participado de manera voluntaria en un sin número de acontecimientos, que ha marcado la historia de este país, tales como inundaciones y sismos, además de accidentes, que ocurren diariamente.

No hay una sola familia en este país que no haya requerido, en algún momento, de la atención de los paramédicos, enfermeras, médicos y sobre todo el equipo de voluntarios, que conforman esta organización, que cumple sus 108 años de existencia en el país.

Aunque su origen data desde el año 1863, no fue hasta el año de 1898 cuando La Cruz Roja Española solicitó al gobierno mexicano información acerca de las relaciones entre las instituciones y asociaciones de asistencia pública con las unidades de sanidad.

Años más tarde, el presidente en ese entonces, Porfirio Díaz, expidió un decreto en el cual México se adhiere a la Convención de Ginebra para el mejoramiento de la suerte de los heridos y enfermos de los ejércitos en campaña.

Desde entonces, la institución comenzó a trabajar, cuando en el año de 1909, la ciudad de Monterrey se ve afectada por una tromba que dañó a más del 50 por ciento de la población, dejando a su paso un gran número de heridos y damnificados.

De esta manera, un grupo de voluntariados liderados por el doctor Fernando López y la señora Luz González, se trasladaron hacia el norte de México, constituyendo la primera brigada de auxilio que abanderó el emblema de la Cruz Roja Mexicana.

Siendo el parteaguas para meses después, el 21 de febrero de 1910, el general Porfirio Díaz, expidió el Decreto Presidencial en el que se le da reconocimiento oficial a la Cruz Roja Mexicana.

Considerada como única por su noble labor a nivel mundial, fue en el desastre natural más trágico en todo el mundo, el terremoto de México en 1985, que representó para la Cruz Roja, la prueba más dura que había que enfrentar, hasta entonces.

La magnitud del siniestro fue tal, que a su paso solo se podían observar edificios caídos, gente clamando ayuda, desesperada ante lo que había pasado, sin poder creer lo que observaban.

De inmediato, la institución se coordinó para trabajar en labores de rescate, a pico y pala, ya que en esos entonces el equipamiento era nulo, sin embargo, pese a las dificultades, se logró apoyar y ayudar por días, sacando gente que yacía entre los escombros.

Luego del suceso ocurrido en el año de 1985, una nueva tragedia sacudió al pueblo mexicano, esta vez se trató del huracán Gilberto, que se abatió en las costas mexicanas, desde Yucatán hasta Nuevo León, dejando a sus paso miles de damnificados a quienes se les brindó toda la atención.

Para 1992, un nuevo reto llegaría a la institución, ya que un huracán afectando a Florida, Estados Unidos, por lo que la Cruz Roja se activó, apoyando en los servicios de socorro a los damnificados hispanos radicados en Florida.

Estas tareas se realizaron no solo en EU, sino en Cuba, Haití y en otras partes del mundo.

Hablar de la Cruz Roja Mexicana, es hablar de una institución que más allá de las tragedias, ha hecho una labor destacada por los demás, sin importar el día, hora y lugar.

Esta institución ha dado más de que cada uno de los mexicanos puede darle a cambio y hay que reconocerle al mandatario del país, Enrique Peña Nieto que hiciera público no solo el banderazo de la recolecta nacional, sino su reconocimiento a esta noble institución.

Mucho se le ha criticado al mandatario del país, pero, así como tuvo este acierto hay que aplaudírselo, ya que al menos en Coahuila, ninguno de los mandatarios municipales ha invitado a los coahuilenses a la colecta nacional de la Cruz Roja Mexicana. Tal parece que en este 2018 andan muy “aguados” para esta organización; pero que no se les olvide que el día mañana, y que Dios no quiera se les puede ofrecer no solamente en lo personal, sino a algún familiar o amistad. (Premio Estatal de Periodismo 2011 y 2013) www.intersip.org

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