En busca de Cuauhtémoc, el Águila que cae

Por Raúl I. García Álvarez

México (PL) Para los pueblos originarios la fundación de México-Tenochtitlan en el siglo XIV marcó el principio y fin del gran dominio indígena en Mesoamérica; el conquistador Hernán Cortés con la espada y la cruz derrocó el imperio azteca.
Este se convirtió en uno de los estados más extensos en la región, asentado en un islote del lago Texcoco y en las localidades Huexotla, Coatlinchan, Culhuacan, Iztapalapa, Chalco, Xico, Xochimilco, Tacuba, Azcapotzalco, Tenayuca y Xaltocan.
En la actualidad no existen lagos ni pantanos, la propia mano indígena y la naturaleza secaron el gran valle donde hoy se asienta Ciudad México, con sus cerca de 30 millones habitantes.
Los mexicas o aztecas eran excelentes cultivadores de granos, en especial el maíz -considerado el dios-, chile (ajíes), calabaza y frijol, entre otros.
Empleaban las plumas de aves en la confección de sus atuendos, y su vida se regía por un calendario astronómico (el ritual de 260 días y el civil de 365).
Ejercieron una sofisticada metalurgia ornamental y militar en bronce, oro y plata. Sus principales hechos están relatados en una escritura en forma de pictogramas, tenían un sistema métrico propio y extraían a las distintas especies de cactus y agaves sus licores.

EN BUSCA DE LA CAPITAL MEXICA
En el siglo IX de nuestra era, cerca del actual estado Nayarit, de donde provienen los mexicas, salieron siete tribus nahuatlacas para un largo peregrinar de conquista de nuevos territorios; cada una llevó el nombre de las cuevas o comuna a las que pertenecían.
Los xochimilcas llegaron al valle de México y fundaron Xochimilco en un importante altépetl (cerro, montaña), en el siglo XV. Durante la colonia y los primeros años de poder se convirtió en un importante centro proveedor de alimentos.
Aquí conviven 14 pueblos originarios que conservan muchos rasgos de su cultura tradicional y herencia indígena, a pesar del avance de la urbanización.
Muy cerca encontraron su derrotero los chalas, que venían del valle de Toluca, lugar al que llamaron Chalco (borde del lago), entre el antiguo cañón pantanoso y la Sierra Nevada, en una planicie a más de dos mil 500 metros sobre el nivel del mar.
Mientras, los tepanecas tomaron la parte occidental de la laguna Azcapotzalco (hormiguero) en el siglo XII. Fueron ingeniosos al aprovechar las aguas del lago Texcoco para sembrar grandes extensiones maíz, frijol, calabaza, chile (ajíes), chía (vegetal) y maguey (cactus).
Resultaron famosos por sus trabajos en metales preciosos, ejercían el comercio viajando a diversos territorios, a Soconusco, en Chiapas, o a Xicalanco, en Campeche.
En 1428 fueron vencidos por las tribus de itzcoatl y tlacaélel. Desaparecía el imperio Tepaneca y nacía el Azteca.
Por su parte los culhuas, hombres de mayor linaje y presencia, tuvieron un papel importante en los primeros años de los aztecas en el valle de México.
Otras poblaciones que llegaron a esta zona fueron los tlalhuicas, que fundaron Cuahnáhuac (lugar donde suena la voz del águila), actual Cuernavaca.
Y por último tenemos a los mexicas que tras un largo tiempo de luchas y asociaciones fundaron la gran Tenochtitlan, capital del imperio Azteca.
Tenochtitlan significa el tunal divino donde está el caudillo Mexitli, aunque otros estudiosos le dan un sentido más místico: piedra donde está posado el tunal de nopal, donde nace la diosa de la Tierra, Teocalli.
El florecimiento de la capital de los mexicas fue a costa del tributo pagado por los pueblos sometidos a su poder.
Muchas de las tribus se rebelaron y aliaron al conquistador Hernán Cortés y derrotaron a Cuauhtémoc, el último tlatoani (gobernador) de México. Presidió la defensa de Tenochtitlan y se dice que el 13 de agosto de 1521 fue vencido.

ÚLTIMOS MOMENTOS DE CUAUHTÉMOC
El dominio del imperio Azteca se extendió desde el valle de México hasta Guatemala. Tenochtitlan era la ciudad más grande en 1519, cuando llegó el conquistador Hernán Cortés de Trinidad, en el centro de Cuba, con cerca de 600 hombres incluyendo más de 100 indios adoctrinados.
Cuauhtémoc (en lengua nahua Águila que cae) conocía de las traiciones y las intenciones del conquistador para destronarlo. Reorganizó el ejército mexica, fortificó la ciudad y buscó aliados disminuyendo el diezmo y en algunos casos lo quitó.
Los conquistadores regresaron un año después de ser expulsados de Tenochtitlan y con ellos más de cien mil indígenas, la mayoría de tlaxcaltecas, enemigos de los mexicas.
A decir de los historiadores los indígenas resistieron heroicamente el embate de los españoles y sus aliados hasta agosto de 1521.
Cuando huía con su familia y un grupo de guerreros en una canoa, Cuauhtémoc fue hecho prisionero. Exigió ser llevado ante Malinche (así llamaban los mexicas a Cortés).   Según describió el jefe conquistador en su tercera carta a Carlos I: “…una vez en su presencia, señaló el puñal que llevaba al cinto y pidió que lo matara por no haber sido capaz de defender a su ciudad y a sus vasallos”.
Estuvo varios años en cautiverio y lo ajusticiaron el 26 de febrero de 1525. Fue en extremo casual, por no decir un vaticinio, que se cumpliera lo que dejaba entrever el significado en nahua de su designación: Águila que cae.

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