Los sordos son otros

Por Guillermo Robles Ramírez

En abril del 2016 el Senado de la República avaló cambiar la terminología de “capacidades diferentes”, por “discapacidad”, para evitar la confusión entre la población en su terminología, de excluir a mexicanos que sufren de algún tipo de discapacidad.

Aunque se pensó en un término por cuestiones legales, la gente sigue usando el primer término, incluyéndome en la lista y aunque lo más seguro es que es inapropiado dentro de la Ley General de Desarrollo Social.

Sin importar cuando las personas escuchan ya sea capacidades o discapacidad diferente lo primero que viene en mente es alguna persona en silla de ruedas.

Pudiera ser normal ya que es muy común observar en muchos estacionamientos de centros comerciales, departamentales, plazas, restaurantes, y hasta en el centro espacios pintados de color azul para que se estacionen vehículos exclusivos que porten placas de discapacitados y aunque más del 90 por ciento de la población no los respeta, pero ni tampoco las autoridades hacen nada para que se respeten esos espacios la gente tiene muy posicionado esa imagen.

Así que no es culpa de las personas que lo primero que venga en mente cuando escucha las palabras de personas discapacitados o con capacidades diferentes lo primero que piensen es que se refieran a gente que no pueden caminar por si solas requiriendo una silla de rueda.

No obstante, para el mundo de los silentes son los menos comprendidos y los menos atendidos, pero para ellos su vida tampoco es nada fácil. Para poderse imaginar el mundo de los sordos intente usted de ubicarse en su contexto actual, pero sin haber escuchado nunca ningún sonido.

Usted como siempre tendrá necesidad de comunicarse con las demás personas, recurriendo a su memoria auditiva y así mucho de lo que lee lo entiende por lo que ha oído antes. Pero si nunca hubiese oído ningún sonido le resultaría difícil e incluso frustrante aprender un código escrito.

Así es la realidad de los sordos, se ven obligados a aprender una lectoescritura de sonidos o conceptos que nunca han oído.

Ante la necesidad, los sordos han desarrollado su propia forma de expresarse, la lengua de señas que adopta modalidades diferentes en cada país. Padres de niños sordos aseguran que las primeras señas de sus hijos para comunicarse con ellos se dieron antes de cumplir el primer año de edad.

Así en México se cuenta con la lengua de Señas Mexicana (LSM), que permite que los sordos reciban la instrucción elemental, e incluso algunos han alcanzado la instrucción universitaria, mediante un esfuerzo extraordinario para lograr leer los labios del hablante.

Aunque hay quien piensa que esto es fácil, la realidad es que sumamente difícil lograr leer los labios de otras personas y en muchas ocasiones hay una lectura que no es completa.

Esa es la realidad de más de 690 mil sordos que habitan en el país, independientemente de los millones de habitantes que padecen problemas severos de auditiva y lenguaje. Pese a todo, encontramos en Coahuila ejemplos llamativos de cómo un sordo ha logrado superar este obstáculo y se encuentra incorporado totalmente al sistema económico y productivo en una sociedad que aún no los comprende a todos, e incluso llega a considerarlos a veces como deficientes mentales.

En beneficio de los sordos, a los que injustamente se les considera también mudos sin serlo, cada día son más los padres y familias, así como personas de la comunidad que aprenden el lenguaje a señas, que data a más de doscientos años atrás teniendo origen en Francia y Estados Unidos adoptándolo posteriormente otros países del mundo.

Pese a que existe un problema con cifras altas son pocas las escuelas primarias especializadas en niños con capacidades diferentes y escuelas secundarias donde se atienden a jóvenes con necesidades singulares, pero ninguna con recursos de la federación o estatales.

En el país sigue sin éxito la aprobación de una ley que reconozca la lengua de señas como una lengua oficial, aunque existen algunas leyes aprobadas sobre los derechos de las personas con discapacidad, pero la de los sordos está siendo ignorada en su totalidad.

A las autoridades de todos los niveles, incluyendo legisladores y diputados en México se les olvida que el ser humano tiene necesidades de ser comprendido en todas sus áreas de discapacidades dejando a los sordos envueltos en su mundo silente y la mayor parte de los mexicanos al ver un sordo, sienten que están frene a una persona incapaz, ocultando con ello la verdadera capacidad de la persona sorda.

Pero la verdad que escuchan más que aquellos quienes gozan de sus capacidades auditivas, convirtiéndose en sordos las autoridades y la misma comunidad al no entenderlos y tomarlos en cuenta como parte de nuestra sociedad. (Premio Estatal de Periodismo 2011 y 2013) www.intersip.org

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