REDIMENSIONAR EL SISTEMA DE CENTROS ESCOLARES

Por Walter Fernando Vallejo Romero

Artículo tercero constitucional

La educación que imparta el Estado tenderá a desarrollar armónicamente todas las facultades del ser humano y fomentará en él, a la vez, el amor a la Patria y la conciencia de la solidaridad internacional, en la independencia y en la justicia.

Una de las más grandes aportaciones de Puebla al sistema educativo nacional, en las décadas de los cincuenta y sesenta del siglo pasado fue, sin duda la creación del sistema de centros escolares, instituciones educativas que buscaban la formación integral de los educandos, haciéndose cargo de ellos desde el jardín de niños hasta la preparatoria.

En el sexenio del gobernador Rafael Ávila Camacho se fundaron los seis primeros centros escolares, convirtiéndose en los prototipos a seguir en décadas posteriores, después vendrían importantes instituciones a complementar lo originalmente iniciado.

Al generar una educación integral, el proceso educativo en los centros escolares nunca se limitó a la simple adquisición de conocimientos sino que, de manera paralela, se impulsó el desarrollo físico y cívico de los estudiantes. De ahí la importancia de que las escuelas contasen con canchas deportivas y con un programa de celebraciones cívicas, fomentándose siempre el trabajo en equipo a través de actividades colectivas.

Una característica notable de los centros escolares fue que, siendo instituciones públicas, su infraestructura arquitectónica y su equipamiento eran muy superiores en calidad a la de las más prestigiadas escuelas privadas; otra era que en sus aulas convivían desde los hijos de los más poderosos empresarios y banqueros hasta quienes provenían de los orígenes más humildes, en igualdad de trato y condiciones.

Claro está que, como en cualquier caso de renovación trascendente, no faltaron las resistencias y antagonismos contra este tipo de educación. Se acusaba a sus estudiantes de privilegiados y de perder el tiempo en actividades cívicas y deportivas cuando deberían ocuparlo en el estudio, argumento falso pues en los concursos académicos de la época, los estudiantes de los centros escolares denotaron siempre que su calidad no tenía nada que envidiar a la de ninguna otra institución, pública o privada.

Con el correr del tiempo, sin embargo, la mística de estas escuelas se fue perdiendo, los centros escolares poco a poco se convirtieron en botín de intereses políticos y sindicales, se les fue mermando el presupuesto, se relajó la disciplina, se dejó declinar su calidad académica y la formación cívica pasó a ocupar lugares muy secundarios. Después surgieron otros centros escolares con instalaciones mucho más modestas, presupuestos muy limitados y enfocados a la atención de sectores muy restringidos. También se dieron a conocer públicamente numerosos casos de corrupción.

Necesidades actuales

Hoy que el estado se encuentra a pocos días del cambio de gobernador, resulta pertinente señalar que ese subsistema educativo requiere de ser redimensionado a fin de garantizar una educación integral, recuperando su mística inicial, de manera acorde con los principios del artículo tercero constitucional. Para ello, se requiere de adopción de medidas tales como:

  • Realizar las acciones necesarias para la recuperación de la calidad y prestigio académico de los centros escolares.
  • Un riguroso proceso de autoevaluación, con fines diagnósticos.
  • Formación y actualización para los docentes acorde con los más altos lineamientos, nacionales e internacionales.
  • Revisión de los procesos administrativos, para optimizarlos, dentro del marco de austeridad republicana, haciendo uso de las tecnologías de punta disponibles.
  • Erradicar cualquier síntoma de corrupción que pudiese existir.
  • Reorganizar las tareas académicas para optimizar los resultados educativos de los estudiantes.
  • Reforzar la actividad deportiva, como cultivo de un cuerpo sano, sustento a una mente sana.
  • Establecer convenios de colaboración interinstitucional para reforzar la formación académica, artística y cultural de los estudiantes y los docentes.
  • Revisar la infraestructura arquitectónica de las escuelas a fin de reparar los daños que pudiesen existir y optimizar la utilización de los espacios existentes, gestionando la construcción o reconstrucción de aquellas obras que sean necesarias e indispensables para el desarrollo integral de los estudiantes.
  • Revisar la infraestructura referida a los laboratorios, auditorios, conectividad, equipamiento de aulas, acervo bibliográfico, espacios culturales, equipos musicales, etc.
  • Mantener una sana relación con las organizaciones sindicales y de padres de familia, a fin de generar las sinergias necesarias para el mejor desenvolvimiento de las actividades escolares.
  • Generar programas de extensión cultural y social con las comunidades civiles aledañas.
  • Gestionar lo necesario para garantizar la seguridad de los estudiantes, padres de familia, docentes, personal administrativo y visitantes que acuden a las escuelas.
  • Colocar a lis centros escolares en posibilidad de evaluarse satisfactoriamente mediante los más exigentes parámetros nacionales e internacionales.
  • Generar un clima de apoyo y lealtad a los lineamientos que en materia de política educativa emanen del gobierno del estado de Puebla y del gobierno federal.
  • Elaborar y poner en práctica un Plan General para la Regeneración del Sistema de Centros Escolares.

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